La iglesia-catedral de Santa María de Betancuria, edificada originariamente en estilo gótico-normando, fue destruida en 1.593 por las hordas berberiscas de Xaban Arraez, que arrasó prácticamente todas la Villa. En el siglo XVII se realiza la reconstrucción de Betancuria y su Iglesia, en la que aún se conservan restos de la primera edificación en la torre del campanario y parte de las columnas.
En su interior destacan por su belleza el coro, el Baptisterio, el retablo, de la primera mitad del siglo XVIII, de estilo barroco y el rico artesonado mudéjar, especialmente el de la Sacristía.
En el suelo llama la atención la disposición de los antiguos enterramientos.
Mención aparte merecen la Ermita de San Diego y la Iglesia Conventual, en cuyo lateral se puede aún observar los cimientos del que fuera primer convento franciscano de las Islas Canarias, en el cual se cuenta que residió San Diego de Alcalá.